Sionismo

¿Netta Barzilai  נטע ברזילי, buenas intenciones o mensaje sionista?

Por Carles Giménez

El gran evento cultural de la Globalización político-cultural “Eurovisión” finalizó la pasada semana con la victoria de un país de fuera de la Unión Europea, o tal vez no? Israel. 

A lo largo de su historia este festival se ha vestido de cultura y música cuando en realidad es más político e ideológico, una herramienta de la Globalización para llegar a los sectores populares de Europa y más allá. Resulta curioso cómo un festival que refleja el espíritu de unificación política de Europa tiene la pretensión de llegar más allá de esas fronteras y hacer partícipes del evento a países como Australia, Suiza, Israel… que poco tienen que ver con la admisnistración supranacional de la Unión Europea…¿Por qué? , muy sencillo, Eurovisión no es otra cosa, al igual que la UE que una primera piedra para poner en marcha un proceso global que unifique a todos los países en un Orden de Gobernanza Mundial con un gobierno único de aspiraciones neoliberales y libre mercado, de ahí que culturalmente (siempre es más fácil que políticamente) existan esas aspiraciones expansionistas de unificación global. Sin duda esto es algo que muchos y muchas de las eurofans desconocen por completo, pero es evidente que un macro-evento con semejante presupuesto e influencia tiene su funcionalidad ideológica. En 2015 la organización supranacional OTAN desclasificó dos informes donde se revelaba la participación de esta organización globalista en el festival de propaganda global Eurovisión (enlaces Doc1Doc2).

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Eurovisión cuenta con un presupuesto de aproximadamente 40 millones de euros como mínimo, esa fue una de las últimas cifras barajadas en 2017 cuando fue celebrado en Ucrania (país que casi no pudo aportar ni la mitad de la cantidad), en aquél entonces el gesto geopolítico del evento fue dar apoyo a Ucrania tras los enfrentamientos contra Rusia y la aprobación ideológica a la occidentalización del país. La organización corre a cargo de la la Unión Europea de Radio y Televisión pero los países que participan y especialmente el país donde se celebra el evento deben aportar cuantías para organizar el evento. Son destacables las aportaciones de los países europeos España, Francia, Reino Unido, Holanda y Alemania, que curiosamente rara vez suelen llegar a la final.

Israel que ya ganó el festival en 1978 con A-Ba-Ni-Bi, en 1979 y en 1998, participó también en 2007 con la polémica canción “Push the button” que aludía a la guerra nuclear para destruir Palestina y al mundo musulmán, una osadía que fue permitida por el festival. Sin embargo en 2015 cuando Hungría participó con la canción “Wars for Nothing” (Guerras para Nada) e interpretada por la cantante húngara Boggie, Israel censuró la canción en su país y emitió una queja a la organización. La canción húngara deslegitimaba las guerras, especialmente la ofensiva contra Palestina en Gaza de ese mismo verano. Hungría siempre ha sido un país muy celoso de su soberanía nacional y ha velado por ella contra el sionismo y sus agentes como Geroge Soros, lo que le ha valido unas críticas destructivas en la prensa europea (controlada por la banca Rothschild) y la calificación de país fascista.

La edición de 2018, el evento globalista ha brindado la victoria al país sionista y de hecho le ha proporcionado un buen lavado de cara mientras la ofensiva en la franja palestina de Gaza se recrudece y aumenta el número de muertos.

Pocos medios salvo algunos alternativos han advertido sobre esta delicada situación de muerte y guerra mientras se conceden premios a los países belicistas. No obstante ningún medio ha hablado del mensaje que nos deja la canción de la artista Netta Barzilai, una canción con una letra en contra del bullyng, el acoso y el abuso contra las mujeres y efectos sonoros de voz a la que no vamos a entrar a cuestionar musicalmente pero si vamos a incidir en su estética de Asiatización, vestuario oriental y el gato “dorado chino”, alusiones constantes al patrón oro de la moneda china y el apoyo de la Globalización sionista a la nueva potencia mundial, el Gigante Asiático. ¿Es esta canción un mensaje donde se deja claro hacia dónde camina la Globalización? 

Sus compositores Doron Medalie y Stay Beger, aseguran que la pieza musical está inspirada en el movimiento social #MeToo, aunque es un tema lleno de contradicciones, dado que el país al que alude el vestuario es uno de los países con una gran vulneración de los derechos humanos, especialmente si naces mujer. China es un país donde nacer niña puede costarte muy caro, incluso la vida y a pesar las medidas judiciales siguen ocurriendo casos de suicidio de madres y asesinatos de recién nacidas al determinar su sexo.

Una nota curiosa de la gala: El país que curiosamente se encuentra en proceso de salida de la Unión Europea sufrió un incidente durante su actuación: un activista (que suele denunciar la corrupción de Reino Unido) le quitó el micrófono a la cantante británica durante su actuación.

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