Por Carles Giménez

Tom Braden, fue un agente de la CIA que coordinó la operación cultural de EEUU para convertir el país en una potencia cultural y trabajar para socavar los estereotipos negativos prevalecientes en Europa, en Francia, en particular, sobre la esterilidad cultural de los Estados Unidos.

De aquellos esfuerzos surgió una explosión creativa donde impulsaron figuras importantes como Jackson Pollock, W. de Kooning y la creación del Expresionismo abstracto.

No fue hasta 1950 cuando los objetivos y estructura de la guerra secreta cultural se redefinieron bajo un nuevo departamento creado ex profeso: el IOD -División de Organizaciones Internacionales- desde donde se centralizó el esfuerzo bajo el mando del agente Tom Braden, que ya había supervisado las cuentas de los inicios de la Guerra Cultural y el Congreso para la Libertad, que era el organismo de referencia de la CIA. El objetivo de la IOD -según Braden- era unir a los intelectuales contra lo que se ofrecía en la Unión Soviética.

La CIA interpuso fundaciones o utilizó las existentes para encubrir los fondos gubernamentales, que transfería de forma opaca a toda la operación de guerra cultural. Se disparó la carrera por adueñarse de intelectuales “independientes”, artistas y pensadores respetados que respaldaran su visión; se promocionó y exaltó a intelectuales y artistas no conservadores, es decir izquierdistas, revolucionarios, en ocasiones ex comunistas, críticos con el propio capitalismo, pero que rechazaran de plano el estalinismo.

George Orwell además de colaborar como chivato con sus listas negras sospechosos y simpatizantes con el comunismo fue promocionado en la sociedad por medio de obras como Rebelión en la Granja o 1984. Ambas tienen en común ciertas fórmulas como la presentación del sistema político socialista como un experimento fallido o lo que es aún más perturbador, en ninguna de las dos novelas se da paso a la mínima esperanza.

El agente Arthur Kœstler del Departamento de Investigación de la Información IRD tenía como objetivo atraer a desertores y descontentos liberales, objetivos centrales de su política, aunque muchos de ellos no fuesen avisados de que la financiación de sus obras procedía de la CIA.

1984 ha sido una novela que desde muchos puntos de vista ha sido descrita como plagio de “Nosotros” del escritor ruso Evgeni Zamiatin  publicada en París en 1922; (nunca llegó a publicarse en la URSS).

En la misma época en que Zamiatin escribía “Nosotros” se publicó “Viaje de mi hermano Alexis al país de la utopía campesina” del escritor ruso y el célebre agrónomo Alexander Chayanov, donde narraba la utopía campesina a través de una nueva sociedad fundada por el campesinado.

Sin embargo lo que 1984 posee como instrumento-artefacto del Imperialismo Anglosajón (a diferencia de estos dos claros antecedentes) es la amargura, el fatalismo y la total ausencia de esperanza. La novela fue diseñada a instancias de la Cía para que su contenido anulase cualquier emoción o más bien ilusión de que un mundo diferente y mejor pudiera ser posible en la mente del lector.

El mundo internacional de 1984 es un mundo de tres super potencias: Oceanía, Eurasia, Estasia. Y esto concuerda aproximadamente con las tres superpotencias reales del mundo de 1980: los Estados Unidos (más el Imperio Británico), la Unión Soviética y China. Lo realmente desesperanzador es el estado de guerra permanente entre los tres, una situación que se convierte en un equilibrio permanente donde las alianzas cambian indefinidamente pero siempre unen a los dos más débiles contra el más fuerte.

Como cuenta la novela prevalece un equilibrio circular donde la fuerza del trabajo, las mercancías y las riquezas materiales pierden su importancia e incluso son quemadas, lo único que importa es el mantenimiento de la estratificación social en clases baja, media y alta; Todo forma parte de un siniestro equilibrio y guerra entre los bloques, una guerra donde la victoria de uno sobre otro deja de ser importante, tan solo útil para el mantenimiento del conflicto permanente y el control interno de la población.

 

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