Los extremos en España

Rajoy, una máquina de crear indepes

Joan Puigcercós de ERC, en un debate del estado de la nación, llegó a felicitar al PP por seguir con sus políticas agresivas contra Cataluña, dado que éstas suponían un saco de votos para su partido.

Es de necios creer que una intensa represión puede calmar la voluntad de “parte”(casi la mitad) de un pueblo o amansar las aguas de un conflicto político.

El Partido Popular, en la figura de Mariano Rajoy, ha optado por la vía de la confrontación y el choque de trenes que cada día se aproxima más y más. Una estrategia profunda que tiene toda la pinta de haber sido pactada al inicio de todo este “procés” orquestado por ambas partes.

Rajoy no ha optado ni llegó a estudiar una opción dialogada como hizo David Cameron en Reino Unido con Escocia. Igualmente Puigdemont y Erc han apostado por la vía hostil al no dialogar en el Parlament catalán con la Oposición y apostar unilateralmente por la confrontación. Es por ello por lo que da la impresión de que está todo estudiado. Decido unilateralmente sin consenso y luego me lleno la boca con la palabra democracia.

Añadir leña al fuego y poner en práctica detenciones de cargos públicos, concejales y funcionarios no es una buena manera de buscar el fin de las aspiraciones independentistas sino que las  acrecenta más y más. Por ello, y llegados hasta puntos donde el PP ha vulnerado la Libertad de Expresión y ha utilizado dudosos términos de naturaleza orwelliana como “Apología de Referéndum”, deberíamos preguntarnos si realmente al Partido Popular le interesa acabar con el independentismo o bien todo lo contrario, dado que al mismo tiempo es una fuente de apoyos indepes así como de una revitalización de la derecha más extrema y rancia fuera de Cataluña.

Quien dice esto habla también a la inversa; la represión del PP supone un gran espaldarazo a la causa independentista y más sobre todo si hay detenidos, que pueden ser imstrumentalizados como mártires de una represión española/ neo-franquista. Ambos lados, les guste o no aceptarlo, se benefician del aumento de la intensidad represiva del choque de trenes, independientemente de si su causa es legítima o no.

En países como Alemania han cuestionado la actitud del presidente español que, lejos de ganar en el discurso y lo que realmente es la “política”, ha profundizado de manera casi irreversible en el conflicto independentista dañando también a la sociedad catalana; Rajoy no ha utilizado el “poder blando” ni ha optado por una vía de diálogo para convencer y seducir al pueblo catalán (a la mitad disconforme de Cataluña) de que merece la pena quedarse en España; quizá ello sea debido a que el país, tras la gestión pésima de la derecha, tiene poco que ofrecer de sí mísmo a nadie que no sea la injusta ley de techo de gasto del señor Montoro. Ni tan siquiera el presidente se ha mostrado favorable a negociar la deuda catalana en unos términos de generosidad política o bien dignarse a proteger los intereses de las y los catalanes (incluídos los que votarían: No) más allá del ámbito de la Unión Europea (para que no se queden fuera de la unión), independientemente de lo que salga en el Referéndum.

Es pues la estrategia del PP como la de Junts Pel Sí, la de siempre, la de la confrontación “visigoda”, la ausencia de cooperación entre administraciones, entre pueblos que se entienden o aspiran a comprender la postura del contrario; es realmente más de lo mismo en política española, estrategias de división o nacidas para la partición y atomización de la sociedad civil, cada vez más deteriorada y enfrentada, porque realmente es eso lo que da votos a los políticos de este país, el enfrentamiento entre colores y no construir un proyecto mejor para los contribuyentes.

Solo cuando los intereses del “Gran Sistema, económico-político” (de ambos territorios) se ponen en peligro es cuando nace la cooperación. Cuando dos partidos que se desollaban mutuamente aúnan fuerzas, fruto de una siniestra cooperación entre sí, se engendran las grandes coaliciones: las del PP y del Psoe… pero también la de Junts Pel Sí.

Enhorabuena al Partido Popular por ser el mayor patrocinador del Independentismo Catalán y, por reacción, del españolismo más rancio.

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