Escocia

Rajoy se mostró favorable a no vetar el ingreso de Escocia en la UE a cambio de Gibraltar

Por Carles Giménez

Hace varios meses (en el mes de abril), antes del Referéndum del Independentismo Catalán, el Gobierno Español en unas declaraciones sin precedentes, se mostró a favor de un posible ingreso de Escocia en la Unión Europea en el caso de que se celebrase un Referéndum de mutuo acuerdo entre Escocia y Reino Unido y su resultado fuese proclive a la Independencia escocesa.

Por primera vez, España, que siempre se había mantenido en contra de todo tipo de secesionismo, si recordamos que todavía a día de hoy no reconoce a Kosovo, y que siempre se había manifestado en contra del ingreso de Escocia en la UE en caso de escisión, cambió su postura y así fue asumido por muchos medios británicos.

No sabemos si este cambio de posición, que es como ha sido asumido por un gran porcentaje de la Opinión Pública Británica, ha tenido consecuencias en las relaciones hispano-británicas pero desde luego alimentó en su día la posibilidad de realizar un segundo referéndum en Escocia, dado que en el primero (Cuando Reino Unido aún formaba parte de la UE) España había manifestado la postura contraria, la de vetar a Escocia en su futuro ingreso, lo cual influyó en las votaciones.

RajoyEl porqué de este apoyo a Reino Unido y la ausencia del mismo tras el Brexit responde a la conducta hipócrita del Gobierno Español y su talante oportunista. El ejecutivo de Rajoy esperó en su día tener su pequeña recompensa por este pícaro apoyo a la UE para presionar a Reino Unido durante el Brexit, una vil conducta con tintes de traición a su socio monárquico que por mal que pese al rancio españolismo imperial, es su mayor socio comercial y turístico.

Las negociaciones con Gibraltar fueron el caramelito que la Unión Europea guardaba en la chistera para el pícaro perro español, pues dentro del acuerdo del Brexit la postura respecto a Gibraltar de la Unión Europea siempre ha delegado en la política bilateral entre España y Reino Unido (al margen de la negociación comunitaria-Brexit), una recompensa que España esperaba ansiadamente para erguirse de nuevo como entidad política con jurisdicción en ese territorio.

Rajoy resucitó el rancio espíritu imperial contra un socio vital cuando lo que realmente tenía que haber hecho es más o menos lo que está haciendo ahora tras el estropicio del Referéndum catalán, garantizar junto a Reino Unido que los derechos de los habitantes del Peñón así como de los trabajadores españoles que hay en él sean los más adecuados posibles (garantizar Schengen que es lo que predica la UE, y quizás lo único bueno de sus políticas). Cabe recordar que Irlanda también lo ha hecho o intenta hacer a través de la UE con Irlanda del Norte sin tanto aspaviento y con un rigor del siglo XXI.

Reconocer la posibilidad de que Escocia pudiera entrar de nuevo en la Unión con el levantamiento del veto español, fue quizá la mayor torpeza que podía haber hecho el ejecutivo español, sabiendo que era cuestión de tiempo que el Boomerang se volviese contra España desde Cataluña (no sabemos si con ayuda exterior o no). Afortunadamente el Gobierno Británico, mal que nos pese a los que no albergamos gran simpatía por los anglosajones, vuelve a darnos una lección y sigue apoyando de forma oficial, tras la crisis catalana, la integridad territorial de España cuando podía no haberlo hecho.

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