UE

El Movimiento Federalista Mundial artefacto globalizador de la UE, Fundación Ford y George Soros

La Unión Europea fue financiada en sus inicios por los servicios secretos norteamericanos como se pudo saber gracias a los documentos desclasificados en 1997. Los archivos del Reino Unido y de EE UU. relatan cómo en 1948 Churchill, entonces jefe de la oposición, pidió dinero a EE UU para apoyar el Movimiento Europeo, la entidad que servía de techo a las diferentes organizaciones europeas que tenían como objetivo hacer propaganda favorable a EE UU en Europa.

Teniendo en cuenta dichos movimientos en los años 40 y 50 podemos decir que los intereses atlantistas fueron los precursores de la entidad supranacional de carácter globalizador que es la UE.
La Unión actualmente en plena reestructuración interna o germanización, mantiene en un segundo plano sus ansias expansionistas y los conflictos que su deriva produce son expuestos ante los medios como ejercicios de legítima defensa como el último sucedido ante Rusia con la secesión orquestada de Ucrania (por parte de estas entidades y personas que reconoceremos más adelante).

Wordl Federalist MovementSi hay algo que define a la UE como ente globalizador es su pertenencia al Movimiento Federalista Mundial. Se trata una asociación que trabaja por el federalismo a nivel mundial y cuenta con la ayuda financiera de la Fundación Ford, la Open Society de George Soros (instigador de la secesión de Ucrania), y de la misma Unión Europea. La información se puede observar públicamente en su página web.

En el marco de la reunión de Montreux, el WFM presentó su magna carta, favorable al establecimiento de principios fundamentales para la instauración de un Estado mundial con una base federativa. Hay que reconocer que 63 años después de la formulación de aquellos principios sus deseos se han concretado ampliamente teniendo en cuenta también el déficit democrático que tienen los principales órganos de poder de la UE como son la Comisión Europea, el Eurogrupo, o el Parlamento Europeo.

Para comprobar la veracidad de los objetivos globalizadores de la entidad supranacional europea hacia una gobernanza mundial conviene leer la Declaración que propone los siguientes principios:

«limitación de las soberanías nacionales» con «el traspaso de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial a la Confederación», «creación de una fuerza armada supranacional». Y subraya en particular algo que cobra gran actualidad en este principio del siglo XXI al señalar que «una perspectiva federalista justa debe integrar los esfuerzos realizados en los ámbitos regional y funcional.

La formación de uniones regionales –en la medida en que no constituyan un fin en sí mismas y no exista el peligro de que den lugar a la formación de bloques– puede y debe contribuir al buen funcionamiento de la Confederación mundial». Al final de esa Declaración se precisa que se debe favorecer la creación de una «Asamblea Constituyente Mundial».”

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