Por Marcos Mesa

La historia de Mordejai Vanunu, técnico nuclear israelí de origen marroquí, es conocida internacionalmente. Trabajaba en una central nuclear en el desierto de Neguev, Israel; las instalaciones eran secretas pues el estado hebreo era un defensor de la desnuclearización de la región de Oriente Próximo pero en su doble rasero fabricaba cabezas nucleares en el más alto secreto.

Vanunu, técnico nuclear tuvo problemas de conciencia durante un año de trabajo, pues él creía en la paz entre judíos y árabes. Se le pasó por la cabeza varias veces denunciar la carrera nuclear israelí a los medios de comunicación internacionales hasta que un día no pudo más y aprovechando la confianza y relajación de los vigilantes fotografió con una cámara toda las salas de control e instalaciones incluyendo las cabezas nucleares.

Cuando estuvo seguro de tener las pruebas irrefutables se despidió del trabajo y se marchó a Australia a empezar una nueva vida. Un amigo periodista que conoció en ese país fue testigo de su historia y le aconsejó contactar con los diarios ingleses Sunday Times o Sunday Mirror.

El periódico Sunday Mirror se interesó por la noticia, sin embargo el dueño del mismo, Robert Maxwell, era un estrecho colaborador con el Mossad Israelí así que alertó a los servicios secretos hebreos.

Israel no tardó demasiado en averiguar de qué científico se trataba y enseguida trazaron estrategias para matarlo o bien secuestrarlo. Cuando el periódico obtuvo un reportaje detallado con fotografías y hechos comprobados (por un asesor científico) el Mirror en lugar de publicarlo sacó un artículo de deslegitimación de la persona de Vanunu y su colaborador.

Sin embargo la noticia no tardaría en publicarse y obtener repercusión internacional por lo que el Mossad Israelí puso en marcha la operación. Cintia Hanin una espía de la Cía fue utilizada en sincronía con el Mossad para secuestrar al técnico nuclear hebreo.

En poco tiempo la espía interceptó al objetivo que fue secuestrado por varios agentes y llevado de vuelta a Israel. En el país hebreo se le imputaron cargos de alta traición y una sentencia de dieciocho años de cárcel.

El 5 de Octubre de 1986 el Sunday Times publicó bajo el título “Los secretos nucleares de Israel” todo el reportaje aportado por el técnico, los secretos mejor guardados del reactor atómico de Dimona.. Nadie supo cómo Vanunu fue interceptado por los servicios secretos hasta que un día durante el juicio dentro del furgón donde lo transportaban enseñó a la prensa la palma de su mano donde ponía escrito: Secuestrado.

En 2004 fue puesto en libertad tras cumplir su condena y abandonó la prisión de Shikmá, fue recibido como “héroe de la lucha contra la proliferación de armas nucleares” pero también al grito de “traidor” por otras personas ; Vanunu relató que el Mossad y el Shin Bet quisieron destruirle por dentro: “intentaron quebrarme psicológicamente, pero no lo consiguieron, yo no estoy loco” y aclaró que había sido apresado y sedado por agentes del Mossad para trasladarlo a Israel en un buque mercante.

Todos los Gobiernos de Israel desde la construcción del reactor con la cooperación de Alemania y Francia en la década de los años cincuenta han negado sistemáticamente la posesión de armas nucleares, pero los expertos consideran que Israel esconde en sus arsenales alrededor de 200 bombas atómicas.

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