Los mensajes del libre comercio en la arena.

Hace 20 años, en enero de 1992, una tormenta sorprendió cerca de las Islas Aleutianas a un carguero que cruzaba el océano Pacífico de Hong Kong a Washington. Varios contenedores cayeron por la borda, uno se abrió y puso en el mar 28.800 patitos de goma amarillos, de los que se utilizan como juguetes de baño.

contenedores patitos de gomaMás de 20 años después los patitos amarillos siguen apareciendo en las playas, entre conchas y basura. Muchos de ellos han cruzado el mundo, apilando experiencias inefables en su piel de goma: sus rostros ya vacíos y mortuorios han surgido en los litorales de Alaska, Hawai, Sudamérica, Escocia e incluso en los desiertos de hielo del Ártico.

Bill Broad, reportero de The New York Times, realizaba investigaciones en un sumergible en algún lugar del este del Océano Pacífico tratando de llegar a las profundidades de un respiradero volcánico. A una milla y media debajo de la superficie se topó junto a su equipo una zapatilla de tenis que yacía sobre sedimentos grises cerca de montículos de lava oscura. El equipo de investigación se quedó estupefacto al encontrar la zapatilla en ese lugar, algo que desde luego no podían esperar y que describe a la perfección la persistencia que puede tener en el medio ambiente un objeto de la industria.

 

platanos contenedores

 

Cada día se pierden al menos tres contenedores de mercancías en el mar, lo que da lugar a apariciones de objetos incomprensibles en lugares incomprensibles, con su correspondiente coste ecológico y también cierto impacto sociológico y político.

huevos sorpresaDecenas de miles de “huevos sorpresa” aparecieron en la pequeña isla alemana de Langeoog. La tormenta de Axel, que golpeó la costa norte de Alemania, fue la culpable de que los juguetes cayeran de un carguero danés. El alcalde Uwe Garrels pidió ayuda a la población y aconsejó a los niños que recolectaran tantos huevos sorpresa como pudieran. También precisó que si alguna de las compañías lo consideraba un robo, podría ir a la isla y recoger los miles de pequeños artículos de plástico de las orillas.

En 1990 se perdió una enorme cantidad de zapatillas de deporte durante un huracán que fueron recogidos por las poblaciones locales. Más surrealista fue el cargamento de plátanos que apareció en las orillas de la costa holandesa en la playa de Terschelling y que también fueron cosechados por la población local con gran alegría pues muchos de ellos con un simple lavado podían aún seguir su destino nutricional.

Sin embargo es Reino Unido el país que más ha criminalizado a sus habitantes por recoger lo que el mar trae a las costas durante estos accidentes. Así fue el caso del carguero el MSC Napoli que perdió 200 contenedores tras quedar encallado frente a la costa de Devon (suroeste de Inglaterra). La gente se acercó a recoger mercancías como ropa, electrodomésticos, zapatos e incluso motocicletas BMW lo que ocasionó que los medios potenciaran una campaña de desacreditación y criminalización de la población local a la que tildaron de ladrones, carroñeros, saqueadores y demás insultos, e incluso las autoridades difundieron amenazas de detención.

napoli contenedores

Las medidas de seguridad que afectan a los contenedores es aún un terreno pantanoso sin abordar y la prevención actualmente es muy pequeña, dado a que no representan un riesgo de gran tamaño para la industria. Sin embargo los contenedores si son un riesgo para el resto de barcos que en varios casos han sufrido accidentes y colisiones.

Los contenedores marinos aguantan muchas veces meses y meses flotando sin hundirse y al no ser una figura jurídica pues ni son barcos, ni van tripulados, ni se han diseñado con el fin de flotar, todavía no existe un plan de aplicación de medidas preventivas para evitar los choques y accidentes por colisión. Hoy en día tan solo hay algunos pasos dados en este tema para conseguir, mediante variaciones de su diseño, que los contenedores se hundan en las profundidades y de este modo no se conviertan en un riesgo marítimo. Sin embargo estas medidas no tienen en cuenta el riesgo medioambiental, por supuesto.

Los volúmenes exteriores de los contenedores son mayores que sus pesos máximos autorizados, razón por la cual flotan: Un contenedor de “40 feet high cube” tiene un volumen de 85 m3 y su peso máximo autorizado es de sólo 32,5 Tn. Es decir: para hundirse debería pesar 86 Tn, y no llega ni a 33 Tn, por lo que flota sin remedio.

Contenedores Napoli-2

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