Los golpistas financieros atacan a Lula da Silva

El Gobierno del “Impeachment” o golpe, que desalojó a la presidenta Dilma Rousseff quiere ahora consolidar su segunda etapa del proyecto de miserias económicas, conforme a la dinámica global dictada por el poder financiero. Ya han dejado bien atado al pueblo carioca con una ley de techo de gastos que garantice el bajo crecimiento del gigante sudamericano y una reforma laboral neoliberal al gusto de las corporaciones.

Ahora se enfrentan a un nuevo problema, el peor que podían haberse encontrado, Lula da Silva. El presidente que consiguió mejorar la situcación del país en los años de 2003-2010 aumentando la prosperidad del país y haciendo de Brasil, el país del momento en la región, intentará volver a postularse para las próximas elecciones, lo que ha vuelto a traer esperanzas de mejora al ya cansado pueblo brasileño. Y es que el poder financiero a través del corrupto presidente títere Michel Temer tiene que consolidar la segunda parte de sus planes neoliberales, la reforma de las pensiones, y Lula da Silva es una gran amenaza para este proyecto y las políticas de bajo crecimiento, de ahí que hayan puesto en aceleración la maquinaria judicial contra el antiguo mandatario.

Michel Temer
Michel Temer y Eduardo Cunha

Los que eran socios del anterior gobierno, traicionaron a la presidenta y provocaron el impeachment que el poder financiero, deseaba. Lo curioso del caso es que estos traidores no han viajado por un “camino de rosas” como demuestra el caso del ultraliberal Eduardo Cunhaexjefe de la Cámara de Diputados, quien después de organizar el golpe que echó a la presidenta, iría a la cárcel con una condena de 14 años por corrupción (es lo que tiene ser un siervo de los intereses financieros, cuando ya te han utilizado se deshacen de ti).

No es el único, caso, Michel Temer, actualmente presidente y marioneta (bajo extorsión) del poder económico se encuentra también en la cuerda floja. El poder económico ya tiene conversaciones grabadas de él y su secretario con respecto a un par de viajes con maletas cargadas de dinero. Cuando termine su presidencia se abrirá una causa contra él por “corrupción” y “asociación delictiva” por parte de la Procuraduría General de la República. Ahora resulta que los que acusaban de corrupción al gobierno brasileño y causaron el golpe de estado, tienen causas mucho mayores generadas, eso sí, por formas de actuación y sobornos de corruptoras corporaciones multinacionales como Odebrecht o Petrobras que siempre salen indemnes y son las entidades que ponen en marcha esta práctica mafiosa de introducir a los políticos en prácticas corruptas a cambio de contrataciones públicas y de paso tener trapos sucios para futuras actuaciones.

Contra el expresidente Lula da Silva, lo van a tener más complicado que con los golpistas. La trama contra Lula salió en la prensa nacional antes de que los fiscales comenzaran las investigaciones contra él y hasta la fecha la acusación no ha podido probar qué beneficios recibió el presidente por parte de la constructora Petrobras, tan solo tienen una vivienda en la playa regalada por la corporación y tampoco han podido probar que pertenezca al expresidente.

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