Asia

Fotografía de Pierre Torset – Pies de un trabajador de Bangladesh en un desguace de barcos 

La Globalización “Low cost” que vino de Asia

Por Carles Giménez

En los grandes círculos económicos y del poder, léase Davos, G-20, G-7 etc… se habla de naciones “sobrecapacitadas” para referisrse a países como China o India que poseen una gran capacitación de trabajadores mal pagados o “baratos” o mano de obra cercana al esclavismo y también mercados de gran tamaño, que al fin y al cabo es lo que somos las personas para los poderes económicos, meros números de consumo.

En una civilización que se basa en el dinero y el comercio de bajo coste ganan por tanto los países con un gran número de habitantes consumidores denominados mercado, que suelen ser asimismo los países que también tienen una cantidad de trabajadores baratísimos en exceso, una gran aspiración para corporaciones con un gran apetito de trabajadores baratos que garanticen mínimos gastos y máximas ganancias a sus directivos y accionistas (normalmente las que no pagan a sus trabajadores, de ahí viene el secreto de su éxito, aritmética pura).

En los últimos días hemos asistido al alzamiento de la nueva potencia mundial defensora de la Globalización contra medidas de proteccionismo económico por parte de Estados Unidos (República que curiosamente en su fundación hizo de su bandera la lucha contra el esclavismo, ¡qué grandes tiempos!), la vieja potencia occidental que quiere volver a respirar, asfixiada por su “improductividad” (en comparación con las esclavistas asiáticas) y por varias deficiencias parasitarias propias de una vieja economía especulativa. Nos referimos al gigante asiático que con sus golpes encima de la mesa, respaldados en oro, aspira a dictaminar y liderar la nueva era del comercio mundial (junto a los parásitos que ya arruinaron a Estados Unidos y ahora apuestan por Asia desde el poder financiero).

China es el país que ha conseguido la mejor de las fórmulas para las multinacionales, el autoritarismo de un régimen burocrático comunista con el capitalismo más salvaje y sin escrúpulos. No sabemos quién tendrá esta patente de fórmula política definitiva pero es de justicia decir que China ha tenido buenos asesores y financiadores occidentales para conseguirlo.

Trabajador de Bangladesh
Trabajador de Bangladesh de desguace de barcos

¿Pero es realmente constructivo para el mundo y la civilización que la línea semiesclavista de Asia sea la que abandere el poder en la Globalización mundial y se extienda?

“Aprender de los chinos” fue la frase pronunciada por el presidente de Mercadona, Juan Roig, para resumir el secreto del auge de su línea de supermercados guardándose, eso si, sus donaciones “discretas” al Partido Popular para que fuese “el partido autoritario” garante de una reforma laboral “a la asiática” (la misma fórmula: multinacionales y partido).

Ni qué decir ya de otras corporaciones españolas de gran éxito y ejemplo que fueron cómplices de las insalubres condiciones de las trabajadoras de Bangladesh que murieron bajo el derrumbe del edificio Rana Plaza (propiedad además de un miembro del partido gobernante) donde trabajaban en ese país para Zara, Primark, Corte Inglés etc… 

China siempre se ha defendido en las cumbres económicas arguyendo que nunca ha hecho proselitismo para expandir su hegemonía, pero realmente es que no le ha hecho falta ¿Es asumible el futuro de Europa para erguirse como uno de esos edificios con materiales de bajo coste y trabajadores semi-esclavos? Evidentemente la deteriorada sociedad clasista europea no puede afrontar un reto semejante con sus ridículas tasas de natalidad a no ser que se nutra rápidamente en los próximos años de mano de obra barata proveniente de los ciclos migratorios. No se engañen, lo que Europa va a ofrecer a los refugiados va a ser un trabajo con condiciones salariales y laborales deplorables y una buena dosis de clasismo europeo que, ya veremos, generara disfunciones y problemas sociales en el futuro. Pero no hablemos muy alto, porque podría ser usted el que lo sufra si no se calla, mejor mirar hacia otro lado y pensar en la “solidaridad interracial” de acogida de nuestra querida Unión Ultraliberal.

Cuando nadie se cuestiona la lógica de esta Globalización ni del Libre Mercado ahondamos en el problema de los futuros perdedores, nuestros descendientes y las personas que vengan a nuestras naciones a buscar un futuro mejor que realmente no existirá (a no ser que nuestros ministerios de la guerra lleven un infierno bélico a sus países de origen para luego acogerlos en nuestra casa, ávidos y sedientos de paz y estabilidad, para que nuestra sociedad al lado de sus países hundidos en la guerra y la miseria les parezca un paraíso).

activistas en contra del esclavismo Rana Plaza

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