arte proscrito nazarí

 

El arte proscrito nazarí de la Alhambra

Por Juan Araujo

En 1959, durante la restauración del Salón de Embajadores del Palacio de Comares de la Alhambra, aparecieron unas pinturas a las que se dio poca importancia detrás de las piezas de madera que recubren el techo. Aquella vez se pensó que se trataba de una anécdota o que aquellos motivos florales habían sido realizados para que los artesanos supieran el orden de las piezas.

En 2011 durante un trabajo de restauración en el Mirador de Lindaraja, al descolgar la madera y la yesería, encontraron una colección de más de 80 dibujos que fueron realizados por los artesanos nazaríes que trabajaron en la decoración del palacio. Lo verdaderamente chocante del descubrimiento fue que entre las figuras decorativas y de numeración habían descubierto algunas imágenes figurativas, algo que estaba prohibido en el arte y en las formas de representación islámicas. El lugar oculto entre la madera y el yeso donde se encontraban, así como sus trazos fugaces instaron a pensar que fueron realizadas por los mismos artistas de forma clandestina (de lo contrario habrían sido perseguidos). Algunas de ellas fueron firmadas, algo también totalmente ajeno al arte de la época.

La pieza más llamativa fue la de una figura antropomorfa cuya cabeza humana se encontraba sobre un cuerpo de animal que podía ser de un perro o bien de un gato. Teniendo en cuenta que los perros no eran algo muy bien visto podría tratarse de una caricatura de alguien a quien el artesano tuviese manía, algún superior o jefe de los trabajos, pero esto es pura hipótesis.

Oficialmente en un primer momento las autoridades andaluzas confirmaron que podrían tratarse de pequeñas travesuras y trangresiones del arte oficial, aunque el departamento de restauración enfatizó en la imposibilidad de descubrir su significado real dado las características de creaciones espontáneas realizadas fugazmente por diversión sin que nunca llegasen a formar parte de la decoración del palacio.

Lo que si han dejado patente estas piezas es que en la época existieron artistas nazaríes que desafiaban la prohibición representando animales y personas, aunque eso sí en zonas en las que pensaban que jamás serían descubiertas.

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